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viernes, 11 de julio de 2014

Desmitificaciones; nauseas.


La misma lógica del asco que provocan las nauseas porque se trata realmente de mugre humana de las bajezas más bajas de la condición humana de cajetillas que se creen permanentemente que tienen al mundo embocado, sin palabras, textual.
Mientras Axel Kicillof se pelea con los fondos buitres, y la Argentina se asoma al default, en las cuevas de la City porteña pareciera reinar el pleno optimismo.

¿Por qué? Porque quien quiera sacar sus dólares del país porque supone que estarán más a salvo en algún otro rincón del mundo, recibirán como recompensa un 3%, siempre cuando la transacción sea por una ficha (tal como denominan en la jerga) mayor a u$s 100.000. Esto ocurre porque están ingresando muchas divisas a través del cable (como se conoce en el ambiente al canal informal). Por eso, quien quiera traer divisas del exterior deberá afrontar un sobrecosto del 4,5% del monto. El 1,5% de diferencia es la comisión que se quedan las cuevas por encontrar a las dos puntas. Por cada gamba (u$s 100.000) operada nos queda u$s 1.500. Es un lindo negocito, revelan las fuentes del dark market. En parte, los dólares que ingresan del exterior se utilizan para comprar bonos serie D en la plaza local y venderlos en Wall Street, con cuyo arbitraje se venía ganando un 14%, aunque ayer cayó a un 10%. Es el rulo del momento. Claro que para eso necesitás tener los billetes declarados y todo blanco, pero lo traés por el cable porque necesitás el físico (los dólares), señala el titular de una cueva ubicada en el edificio Safico, en Corrientes 456. Allí se puede ver un cartel que alerta a los clientes que no dejen su auto en el estacionamiento debajo del Banco de Tokio, en Corrientes 436, por los múltiples asaltos que sufrió gente al salir con un attaché del edificio Safico, donde abundan las financieras (casualmente, lindero al estacionamiento de Tokio).

martes, 18 de marzo de 2014

Desmitificaciones; persecuciones.



La misma lógica del perseguidor perseguido, del que persigue porque lo persiguen otros perseguidos que se siguen persiguiendo, de andar eligiendo lo informal antes que lo formal, pero porque en realidad a nadie le importa lo formal que en realidad es informalidad disimulada generalizada, pero porque ni tampoco importa lo informal que es más formal que lo formal y le llaman usos y costumbres, la misma lógica que es complementaria a la lógica de la victimización pero antes a la lógica de la persecución, del que se siente perseguido del que persigue a cualquiera, la misma lógica también complementaria de la lógica de la discriminación, que pautamos mucho por la aldea, es la lógica que seguramente aplican los que no terminan de convencerse que los costos sociales de oportunidad de desplegar dispositivos y normas de seguridad en los combates contra la delincuencia y todas las formas de actividades que son ilícitas en sus naturalezas de informales son significativamente mayores a los costos de financiamientos de distribuciones más equitativas de los ingresos nacionales, que los costos locales también de oportunidad, de corregir informalidades en su mayor proporción de carácter delictivo, son mayores a los costos de forzar correcciones locales con costos sociales más significativos que los costos globales.

lunes, 28 de octubre de 2013

Desmitificando, la edad de la inocencia.


Maravillosos son esos días cuando aún conservando la frescura de niños que perdemos con el paso del tiempo comenzamos a desandar las emociones de adultos de un mano sin dobleces cuando la amistad tiene sentido y los sentimientos son de primera mano maravillosos son esos días cuando te alcanza cualquier presupuesto y los amigos y las amigas van y vienen sin precios de ninguna naturaleza cuando el bruto es igual a la tara del peso que se lleva, maravillosos son esos días cuando las miradas son más transparentes aunque de vez en cuando se desparramen unas lágrimas, maravillosos son esos días de ambigüedades sin resoluciones de preguntas sin respuestas de enamoramientos sin correspondencias de energías sin reposiciones maravillosos son mientras se van pasando esos días de candidez de inocencia aunque se pasen privaciones penurias o hambre, maravillosa es la inexperiencia antes que la experiencia la incompetencia a la competencia antes, mucho antes que vamos fijando las mañas que copiamos de esos que no enseñan de maldiciones y mañas endemoniadas.




viernes, 16 de noviembre de 2012

En primera persona

Vectores. consultoras donde trabajan consultores que son unos vivos con los que los dejan serlo, hacen recomendaciones que ni los que las hacen las cumplirían. Para Magnagement y Fit ese día, el día que todos sabemos porque como los yanquis después del 11S le ponemos 8N o lo que fuera a cada día que queremos señalar en el calendario, ese día fueron todos, por eso como consultores vip que son recomiendan, cambio de administración ya, para qué se habrán de esperar las elecciones si hubo un plebiscito contundente, patroncitos quieren gobiernos con patrocinios, de ellos, no tienen remedio, a ellos les encantan las democracias con mecenazgos mientras los beneficios sean de ellos y la pobreza de los quedamos de esta parte. Qué suerte que el varano está más cerca que lejos y que se hace más notoria la sensación que se trabaja intensamente en la seguridad con el operativo sol que disminuye el costos de la criminalidad en algunos lados pero aumenta el costos de la criminalidad en otros lados, como en la costa por ejemplo.

lunes, 28 de mayo de 2012

hojas separadas

el difícil arte de decir todo sin decir nada muy practicado por algunas latitudes en las que a esto se le llama intelectualismo








Como enjambre de abejas irritadas,
 de un oscuro rincón de la memoria
 salen a perseguirme los recuerdos
 de las pasadas horas.
 Yo los quiero ahuyentar.
¡Esfuerzo inútil!
 Me rodean, me acosan, y unos tras otros a clavarme vienen
 agudo aguijón que el alma encona G A Becker

lunes, 13 de febrero de 2012

Hojas apiladas

¿Quien no piensa cuando le dicen vamos a comer hamburguesas, en esas deliciosas masas de carne, con tocino, huevo, queso, cebollita, lechuga, tomate (aunque mucha gente lo retira de ella), y demás ingredientes, que venden en los restaurantes de comida chatarra?
Pero, se han puesto a pensar que tal vez en casa las podemos hacer igual de deliciosas o tal vez mejores… Bueno, les daré mi receta secreta.

Traigan papel y lápiz para anotar, o que tal si las hacemos juntos…Perfecto, ahí vamos. Necesitamos 1 kilo de carne molida (yo prefiero usar carne molida especial, tiene menos grasa que la normal, pero no es tan seca como la de bistec). 2 huevos crudos a temperatura ambiente. 1 cebolla roja pequeña cortada en cubitos muy pequeños. Pan molido en cantidad necesaria (esto depende de que tan húmeda nos quede la carne y del tamaño de los huevos). Sal y pimienta al gusto.



Adicionalmente podemos usar tocino y queso en lonjitas para darle otro sabor a la carne.
Bueno, comenzaremos poniendo la carne en un tazón, y aplastándola con un tenedor para desarmarla. Luego echamos los huevos, uno por uno y lo vamos mezclando con la carne. Aprovechamos este paso para echar sal y pimienta al gusto y también si lo deseas tocino cortadito muy fino. Ahora ponemos a cebolla, recuerden que tiene que estar muy finita, para no sentirla mucho cuando este cocida la hamburguesa. Vamos echando de a pocos el pan molido, esto es para formar nuestra hamburguesa y secarla un poco. Aquí viene lo divertido, hay que amasar con las manos hasta que la carne ya no se pegue en las manos (para eso es el pan molido), y le vamos dando forma a nuestras hamburguesas. Se hace super fácil, haces una bolita, aplastas la bolita, y la pones en una sartén con aceite a fuego medio. Hay que voltearlas para que se cocinen por ambos lados. Antes de sacarlas le podemos poner una lonjita de queso para que se derrita encima.


Ahora solo nos queda la imaginación, le podemos poner papitas al hilo, lechuga, huevo frito encima y todo lo que se te ocurra. Las hamburguesas son un clásico demandado. Sobre todo si hay chicos en la casa: ellos las piden, pero las hamburguesas compradas son más que sospechosas. La solución es hacerlas caseras. Es muy fácil y, si se hace una buena cantidad, se pueden frizar envueltas individualmente en papel film para descongelarlas cuando sea necesario. Ingredientes (rinden entre ocho y doce hamburguesas, según el tamaño): - Carne picada magra, 1 kg (recomiendo elegir un trozo de cuadrada, nalga o bola de lomo y pedir al carnicero que la pique en el momento. Puede tambien hacerse una combinación de vaca y cerdo o cordero.) - Dos o tres dientes de ajo. - Un manojito de perejil.


- Dos yemas de huevo. -



Sal, pimienta y ají molido. Ingredientes optativos: - Media cebolla chica, picada o rallada. - Medio morrón rojo, picado muy finito. Preparación - En un bol grande, mezclar la carne, ajo y perejil bien picados, sal y pimienta y ají molido (abundante, sino quedarán sosas.) - Agregar, si se desea, la cebolla y el morrón. - Amasar con las manos bien, los ingredientes deben quedar bien integrados. - Sumar las dos yemas de huevo (este es el secreto de una hamburguesa bien compacta: usar sólo las yemas) y mezclar bien. - Dividir la mezcla en porciones según el tamaño deseado. Cuánto más gruesa la hamburguesa, más tarda en cocinarse y más jugosa resulta. - Cocinar a la plancha bien caliente o al horno hasta que al pincharlas larguen jugo de color claro. - Si se desean frizar, envolver en papel film individualmente. -


Se pueden cocinar al horno sin descongelar.
De wiki, antes de que se produjera la invención de la hamburguesa en Estados Unidos, existían ya en el continente europeo (Viejo Mundo) alimentos con ciertas similitudes culinarias. En el siglo XII, los mongoles, una tribu nómada, acostumbraba a portar durante sus continuas travesías su propia comida, compuesta por diversas variedades de lácteos y carne de animales, en la época de Gengis Kan (1167-1227), su ejército de jinetes llegó a ocupar hacia el Oeste parte de los territorios actuales de Rusia, Ucrania y Kazajistán, formando la denominada Horda de Oro, este ejército de caballería se movía rápido, y no siendo posible a veces detenerse para comer, por lo que estaban obligados a tener que alimentarse mientras cabalgaban. Por ello ponían unos trozos de carne en forma de filetes bajo las sillas de montar y así la carne se desmenuzaba con el constante trotar y se cocinaba con el calor animal. Se dice que este alimento a base de carne picada se propagó con los mongoles por un vasto territorio denominado Imperio mongol hasta su escisión en la década de 1240.14 Era habitual que siguieran a los ejércitos agrupaciones de diferentes animales que proporcionaban la contribución proteica necesaria para la dieta de los guerreros, Marco Polo hace descripciones de las costumbres culinarias de los guerreros mongoles, indicando que la carne de un poni podía dar la comida diaria a cien guerreros, cuando los ejércitos mongoles invadieron Rusia, sus jinetes dejaron la impronta de la carne de caballo picada que posteriormente se denominó steak tartare, la primera receta en restaurantes del steak tartare, es decir con la denominación conocida en la actualidad, no aparece hasta el año 1938, aunque sin proporcionar un nombre claro, la primera descripción del steak tartare la hizo el escritor Julio Verne en 1875 en su novela Miguel Strogoff. Existen entre steak tartare y el alemán Labskaus ciertas similitudes, al igual que con el Mett. Otras carnes picadas crudas como el carpaccio italiano aparecieron en el siglo XX; el carpaccio fue inventado en 1930 en el Harry's Bar de Venecia.

De la misma forma, una de las referencias documentales más antiguas a una «salchicha de Hamburgo» («Hamburgh Sausage» en inglés) aparece en 1763 en el libro de cocina titulado «Art of Cookery, Made Plain and Easy» de la autora Hannah Glasse (1708-1770). La salchicha de Hamburgo se realiza con carne picada y una gran variedad de especias: nuez moscada, clavo, pimienta negra, ajo, sal, etc. y se aconseja que se sirva acompañada de una tostada. Una amplia variedad de platos tradicionales europeos se elaboran con carne picada, como el pastel de carne, el pljeskavica serbio, los kofta árabes, las albóndigas, etc., mientras la carne picada se empleaba en diversas culturas de Europa y Asia Central, la historia del otro ingrediente de la hamburguesa, el pan, había transcurrido por cauces diferentes. Entre sus múltiples utilizaciones, es indudable que tenía la de proporcionar soporte a otros alimentos, pero la descripción de ese uso con la palabra sándwich no se hace hasta el siglo XVIII. A pesar de las múltiples versiones acerca de la invención y de ser reclamado en muchas culturas como propio, al sándwich se le otorgó este nombre alrededor del año 1765 en honor de un aristócrata inglés llamado John Montagu, IV Conde de Sándwich, a quien le gustaba comer de esa forma para poder jugar a las cartas sin mancharse los dedos, no obstante, no fue hasta el año 1840 cuando la cocinera Elizabeth Leslie describió en su libro de cocina la receta de un sándwich por primera vez en la gastronomía de Estados Unidos.19 El pan siempre había formado parte de la elaboración de todo tipo de procesos alimentarios, incluso de salsas, por ejemplo las descritas por Carème en su obra compendio titulada L'art de la cuisine française au XIXe siècle. Hamburgo y su puerto, la carne picada era una delicia poco habitual en la cocina medieval. Ya la carne misma era un ingrediente reservado exclusivamente a las clases más favorecidas, el hecho de picar carne apenas se realizaba en las carnicerías medievales y en los libros de recetas de la época no aparece esta operación culinaria si no es como parte de la elaboración de embutidos con el objeto de preservar la carne. En el siglo XVII los barcos procedentes de Rusia traen consigo las recetas y las costumbres del steak tartare al puerto de Hamburgo, por lo que la abundante presencia allí de ciudadanos rusos hizo que en aquella época se denominase al puerto de Hamburgo (en alemán Hamburger Hafen) "el puerto ruso". Las transacciones comerciales que llevó a cabo la Liga Hanseática del siglo XIII al XVII hicieron de este puerto uno de los más importantes de Europa y su trascendencia comercial fue acrecentándose a medida que se instauraron los viajes trasatlánticos a vapor. Durante el periodo de la colonización europea de América, el gran flujo de inmigrantes convierte a este puerto en una especie de «puente» entre las viejas recetas de cocina europeas y las que en un futuro se elaborarán en los restaurantes de los destinos estadounidenses. Durante la primera mitad del siglo XIX, Hamburgo está establecido como uno de los puertos más importantes en la travesía transatlántica hacia América de pasajeros y mercancías. La mayoría de los emigrantes que viajaban al Nuevo Mundo embarcaban allí. De esta forma, la compañía alemana Hamburg America Line, denominada también Hamburg Amerikanische Packetfahrt Actien Gesellschaft (HAPAG), se convirtió durante casi un siglo en la compañía de transporte de mercancías y personas a través del Atlántico con más volumen de tráfico. La compañía comenzó a operar en el año 1847 y los inmigrantes alemanes empezaron a utilizarla, muchos de ellos huyendo de las revoluciones del periodo 1848-1849. La gran mayoría de los colonos e inmigrantes procedentes de diversas partes del Norte de Europa tomaron este puerto para dirigirse a los Estados Unidos, introduciendo sus costumbres culinarias en el país de acogida. La ciudad de Nueva York era el destino más habitual de los barcos que viajaban desde la ciudad hanseática. En los diversos restaurantes de la Gran Manzana se ofrecían los filetes al estilo de Hamburgo con el objeto de atraer a los marineros alemanes. En los menús aparecía frecuentemente steak cooked in the Hamburg style («filete americano al estilo de Hamburgo»), o incluso Bifteck à Hambourgeoise. Esta situación hizo que, desde Estados Unidos, cualquier preparación elaborada con carne picada evocara en los inmigrantes europeos recuerdos del puerto y, por extensión, del mundo que dejaron atrás, a finales del siglo XIX se populariza en los menús de los restaurantes del puerto de Nueva York un plato que puede considerarse precursor de la hamburguesa: el «Hamburg steak».


Se trata de una especie de filete de carne de vacuno picada a mano, ligeramente salado (a veces ahumado) y servido normalmente crudo en un plato junto con cebollas y algunas migas de pan, es muy posible que los inmigrantes alemanes llevaran sus propias costumbres al nuevo mundo donde iban a vivir. El documento más antiguo que hace referencia al Hamburg steak es un menú del Delmonico's Restaurant que en 1837 ofrecía a su clientela por 10 centavos un plato de este estilo elaborado por el chef estadounidense Charles Ranhofer (1836-1899). Este precio puede considerarse elevado para la época, ya que era el doble de lo que se pagaba por un simple filete de carne de vacuno (beef steak), a pesar de ello, el Hamburg steak fue cobrando popularidad gracias a su facilidad de preparación y a que su precio fue disminuyendo a medida que se acercaba el final del siglo.



Prueba de dicha popularidad está en que algunos libros de cocina populares en la época ya mencionan su elaboración detalladamente.
Hay documentos que evidencian que esta preparación cárnica se daba en el año 1887 en algunos restaurantes de Estados Unidos y que también se empleaba para alimentar enfermos en los hospitales. En estos documentos, la carne del Hamburg steak se menciona cruda o ligeramente cocinada y acompañada de un huevo crudo. En los menús de los restaurantes de EE. UU. de la época se pueden encontrar diversas recetas; en uno de ellos, por ejemplo, el «Hamburg Beefsteak» se ofrecía al público como desayuno. Una variante similar del hamburg steak es el famoso salisbury steak (servido generalmente con una salsa tipo gravy en textura similar a la salsa marrón), inventado por el doctor James Salisbury (1823–1905); se puede decir que el término «salisbury steak» se emplea en EE. UU. desde el año 1897. Hoy día, en la ciudad de Hamburgo, así como en algunos lugares del norte de Alemania, se denomina a este tipo de plato cocinado «Frikadelle», «Frikandelle» o incluso «Bulette», recordando mucho este plato en la actualidad a una albóndiga. Otro plato tradicional en Hamburgo (así como en Schleswig-Holstein) y que podría estar emparentado con la hamburguesa es el tradicional Rundstück warm. Sea como sea, la palabra «Hamburger» es el gentilicio en inglés y alemán de la ciudad de Hamburgo. Así, el término «hamburger steak» es reemplazado metonímicamente por «hamburger» hacia 1930 y en años posteriores se convierte en simplemente «burger». Este último término se usa como sufijo para crear neologismos con los que se denominan las distintas variantes de la hamburguesa: cheeseburger (hamburguesa de queso), baconburger (hamburguesa con bacon), porkburger (hamburguesa con carne de cerdo), mooseburger (hamburguesa de alce), etc.



Existen otros alimentos que aluden a topónimos alemanes que sufren acortamientos similares al adaptarse al inglés estadounidense, como ocurre con las frankfurter, abreviadas como "frank".
la primera mención de este plato es en la novela de Julio Verne, Miguel Strogoff (1875). De ahí que el restaurante Julio Verne situado en la Torre Eiffel de París haya convertido al Steak Tartare en su especialidad. La receta más antigua la encontramos en el Diccionario Larousse Gastronómico de Prosper Montagné, edición de 1938 y los ingredientes eran bien sencillos, carne picada a cuchillo y yema de huevo. Pero antes de remangarnos la camisa y sacar el cuchillo de carnicero… unos consejos y comentarios importantes para su elaboración:

jueves, 2 de febrero de 2012

hojas anchas

Tortilla de papas Ingredientes 3 papas medianas 1 cebolla grande 4 huevos Sal Pimienta Preparación Pelar y cortar las papas de forma que queden españolas (ruedas de 4 a 5 mm de espesor aproximadamente).


Dejarlas en agua fría para que no se oxiden y para lavar el almidón, mientras se corta la cebolla. Poner la cebolla con la papa en una sartén con un poco de aceite, agregar sal y pimienta y dejar cocinar hasta que la papa esté blanda. Deben ser unos 20 minutos, paciencia ! En un bowl batir los huevos, agregar sal y pimienta. Incorporar a los huevos la papa con la cebolla. Verter los huevos con la papa y cebolla en una sartén con una buena capa de aceite para que el huevo no se pegue. Bajar el fuego y dejar unos minutos hasta que se cocine el huevo que está en contacto con la sartén.


Cuando ya esté, hay que darla vuelta para que se cocine del otro lado, pueden usar un plato o la tapa de una cacerola. Dejar reposar unos minutos y servir tibia. Una aclaración, fíjense que les puse que la dejen cocinando “unos minutos”, cuantos exactamente depende del gusto de ustedes, si la cocinan a fuego lento, con unos 5 a 10 minutos va a quedar sequita en el centro, eso quiere decir que cuando la corten todo va a quedarse en su lugar. Si la quieren mas húmeda, que medio se desparramen los jugos cuando la abran, y chorreé cuando la muerdan (estilo “babé”), aumenten un poco el fuego y con 3 minutos ya debería estar. Todo esto vale para las proporciones que les puse, si aumentan las cantidades, aumenten el tiempo de cocción.




Los ingredientes: De 8 a 9 huevos 1 kilo de patatas Aceite de oliva virgen extra 1 cebolla (opcional) Sal Preparación: Se pelan y se lavan las patatas y se cortan en laminas finas. Se pone a calentar una sartén con abundante aceite de oliva y se van añadiendo las patatas y un poco de sal. A mi no me importa que se rompan, por eso no las trato con demasiado mimo. Si se pone cebolla, se añade un poco después que las patatas. El fuego no debe estar demasiado fuerte, para que patatas y cebollas queden bien en su punto.




Cuando empiezan a dorarse se apartan, yo las pongo en un colador grande para evitar el exceso de aceite colador o en un plato con papel absorbente. Mientras tanto se baten los huevos y se añaden las patatas, se mezclán todo bien y se rectifica de sal. Se prepara de nuevo la sartén en el fuego con dos cucharadas de aceite que cubran bien el fondo de la sartén. Se echa la mezcla del huevo y las patatas y se baja el fuego. Se mueve con movimientos circulares para que la tortilla se mueva y no se pegue al fondo de la sartén.




Cuando empieza a hacer burbujas es que está cuajada, y es el momento de dar la vuelta. Yo utilizo un plato llano, pero se puede usar una tapadera de borde liso. Si se ve que hace falta,se pone otro poquito de aceite en la sartén antes de dejar resbalar suavemente la tortilla desde el plato a la sartén, y se mueve de nuevo con movimientos circulares. Para que cuaje bien, a mi me gusta darle la vuelta un par de veces más El punto de cuajado va en gustos. a mi me gusta que quede blandita, que tenga un corte limpio, pero que no esté muy cuajada, y rubita por fuera, que no se queme el huevo.



En las crónicas de Indias se tiene documentado que en 1519, ya se conocía la tortilla de huevo tanto en Europa por los conquistadores españoles como en América al menos por los aztecas, quienes la preparaban y vendían en los mercados de Tenochtitlan; En esos textos la tortilla de Mesoamérica solía referirse como pan de maíz, por lo que la alusión a la tortilla de huevo se realiza sin confusión: ." Venden huevos de gallinas y de ánsares, y de todas las otras aves que he dicho, en gran cantidad; venden tortillas de huevos hechas. Finalmente, que en los dichos mercados se venden todas cuantas cosas se hallan en toda la tierra.."

Segunda carta de relación de Hernán Cortés
.."Carne y pescado asado, cocido en pan, pasteles, tortillas de huevos de muy distintas aves.


Es innumerable el mucho pan cocido y en grano y espiga que se vende, juntamente con habas, judías y otras muchas legumbres.." Historia general de las Indias, Francisco López de Gómara. La papa o patata es una planta originaria de América del Sur, y fue conocida por los españoles de mano de los incas. Los incas llamaban a la planta papa en quechua. La similitud de la papa con la batata favoreció que en el siglo XVII en España llamaran patata a la primera. El primer documento conocido en el que aparece una referencia a la tortilla de patatas es navarro. Se trata de un anónimo "memorial de ratonera", dirigido a las Cortes de Navarra en 1817; en él se explican las míseras condiciones en las que viven los agricultores comparándolos con los habitantes de Pamplona y de la Ribera navarra. Después de una larga enumeración de los míseros alimentos tomados por los montañeses aparece la siguiente cita: "...dos o tres huevos en tortilla para cinco o seis, porque nuestras mujeres la saben hacer grande y gorda con pocos huevos mezclando patatas, atapurres de pan u otra cosa...".



La leyenda dice, que fue el general Tomás de Zumalacárregui quien, durante el sitio de Bilbao, inventó la tortilla de patatas como plato sencillo, rápido y nutritivo con el que saciar las penurias del ejército carlista. Aunque se desconoce si es cierto, parece ser que la tortilla comenzó a difundirse durante las primeras guerras carlistas. Otra versión de la leyenda afirma que lo inventó una anónima ama de casa navarra, en cuya casa paró el mencionado Zumalacárregui, la señora, que era pobre y lo único que tenía eran huevos, cebolla y patatas, acabó haciendo un revuelto con todo ello, revuelto que gustó mucho al general, que luego la popularizaría.


 Recientemente el libro "La patata en España. Historia y Agroecología del Tubérculo Andino" escrito por Javier López linaje, científico titular del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC, sitúa el origen de la tortilla española en la localidad extremeña de Villanueva de la Serena.



El citado libro contiene datos concretos que hablan de la tortilla de patatas en esta localidad unos 20 años antes de las primeras menciones en la leyenda tradicional, si bien estas informaciones están actualmente siendo estudiadas por diversos científicos e historiadores tanto locales como estatales.
El origen de la tortilla de patatas podría estar en Extremadura, concretamente en la localidad de Villanueva de la Serena, así lo afirma Javier López Linage, investigador del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas). El nuevo dato aparecerá en una publicación que editará el Ministerio de Medio Rural, Medio Ambiente y Medio Marino y que tratará sobre la historia española de la patata. El trabajo de investigación realizado por Javier López Linage muestra que el origen de la tortilla de patatas se remonta al siglo XVIII y no al siglo XIX como se evidenciaba en algunos documentos (aunque la diferencia radica sólo en un par de décadas), como por ejemplo el documento anónimo “memorial de ratonera”, documento que se dirigía a las Cortes de Navarra explicando la precaria situación en la que se encontraban los agricultores con respecto a la alimentación. Un párrafo en concreto relacionaba la aparición de la tortilla de patatas con esta comunidad, “…dos o tres huevos en tortilla para cinco o seis, porque nuestras mujeres la saben hacer grande y gorda con pocos huevos mezclando patatas, atapurres de pan u otra cosa…”. Son muchas las leyendas, historias y teorías que han colocado la tortilla de patatas en el siglo XIX. Se creía que la tortilla de patatas comenzó a difundirse en las Guerras Carlistas, otros indicaban que fue un ama de casa quien la invento y ofreció al general Tomás de Zumalacárregui, quien utilizaría la receta posteriormente para alimentar a sus tropas. Lo cierto es que casi todas las leyendas y teorías giran en torno a las Guerras Carlistas.
Ahora sabemos al menos que el origen de la tortilla de patatas se remonta un poco más atrás en el tiempo, a finales del siglo XVIII. Las fuentes documentales consultadas por el investigador parecen ser la prueba. El investigador referencia a Joseph de Tena Godoy y Malfeyto, marqués de Robledo, ambos buscaban un alimento que fuera nutritivo y barato para luchar contra las hambrunas que se encontraban establecidas a finales del siglo XVIII en Europa. Parece ser que inventaron una especie de tortitas que no se horneaban y debían pasarse por la sartén. Según el investigador, estas tortitas serían en realidad las primeras tortillas de patatas, a diferencia de otras teorías, los datos aportados en el documento de Villanueva de la Serena del año 1798 son una prueba irrefutable. El investigador no ha proporcionado más información, algo que nos hace tener un especial interés por ampliar nuestra cultura gastronómica y leer la publicación que editará el Ministerio de Medio Rural, Medio Ambiente y Medio Marino en el momento de su aparición.